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Casa La Blanquita

Año: 2024

Ubicación: Barrio Acantilados. Mar del Plata, Buenos Aires.   

Estado: Finalizada

Superficie del terreno: 427,90 m2

Superficie cubierta:  198,20 m2

Clientes y programa:

 El programa plantea la necesidad de una vivienda de uso temporario, para un matrimonio y eventuales invitados.

 El hincapié reside en el área social y la expansión integrada al resto de la propiedad, privilegiando las vistas inmediatas al histórico campo de golf.

 

Entorno:

 Alrededor del Golf de Los Acantilados se desarrolla el barrio del mismo nombre, de baja densidad, con un entorno de suaves lomadas y predominio de forestación, trazado de calles de tierra y servicios mínimos de agua y luz.

 El lote forma parte de una propiedad mayor la cual linda con el golf, con orientación Noreste. En el terreno, en posición lateral y próximo a la medianera, sobre una lomada, existía una construcción relativamente pequeña, de ladrillos a la vista, con funciones de servicios.

 

 

Idea y proyecto:

 La propuesta inicia a partir de una serie de decisiones tendientes a vincular la pequeña construcción existente con lo nuevo. Así la preexistencia, actúa como punto de anclaje de la casa que se reconoce como recurso y se recicla. Aprovecharlo, por mínimo que fuera, nos parece un acto necesario.

 La implantación se resuelve en el espacio vacío entre dicha construcción y el límite de retiro de frente obligatorio.

 A diferencia de cualquier ampliación donde lo que se agrega es en proporción mucho menor a la obra previa, aquí la nueva casa se vincula con el pequeño cubo de ladrillos, como si este fuera el objeto singular.

 Lo nuevo se eleva como un volumen compositivo homogéneo, macizo y blanco, con una geometría de líneas precisas. El volumen evoluciona en la construcción del espacio, como en el acto de esculpir. Se transforma mediante un proceso de vaciado y de sustracciones que buscan generar pasantes y aperturas enfatizando las relaciones con el exterior. La idea del vacío, cobra su máxima expresión cuando cae el sol, con una iluminación cálida que reconstruye y acentúa las profundidades.

El espacio y el recorrido

El acceso a la vivienda se concibe como una secuencia que enmarca y revela el paisaje del golf entre el pino libocedro y la volumetría blanca de la casa. Este gesto deliberado, transforma la llegada en una experiencia contemplativa permitiendo que el paisaje sea lo primero que se habita.

 La masa arquitectónica se perfora estratégicamente en un eje rector para generar la llegada, atravesando la galería/quincho que funciona a su vez como espacio mediador entre el adentro y el afuera.

 

 El interior se proyecta hacia el exterior, y el campo de golf se convierte en telón de fondo permanente del habitar. El balconeo de un estar intimo en planta alta, enfatiza la doble altura del living. Por debajo el espacio se comprime cobijando el comedor/cocina y el garage, a la vez que se articula con el volumen existente.

 

 En planta alta la habitación principal sucede como un puente entre el balcón a la calle y la terraza sobre pieza ladrillera que mira al golf. En el sentido longitudinal la cubierta inclinada se descubre continua, pasando libre por encima del mueble-placard que separa la intimidad del dormitorio del área de estar.

 

 La escalera es un episodio particular en la secuencia del recorrido. Por medio de su plano recortado, invita a perder y encontrar la espacialidad desde distintos ángulos, mediante el juego de luces y sombras dan expresión al vacío.

 

Materialidad y construcción

 La masa blanca abstracta se socaba enfatizando el espacio, el ladrillo existente de color propio se incrusta como pieza singular, el cielorraso de madera enfatiza la continuidad espacial, la naturaleza con sus tonos verdes complementan la arquitectura.
La envolvente de la obra nueva se materializa mediante ladrillos de concreto celular, en el interior un medio tabique de placas de roca de yeso, en medio de ambos sistemas aparece la aislación térmica con lana de vidrio y barrera de vapor. La terminación exterior se realiza con revestimiento cementicio de media granulometría.
La cubierta de chapa blanca con doble aislación termoacústica, sumado a las carpinterías de doble vidriado con ruptura de puente térmico, colaboran en el confort de la vivienda.

Lo trascendente:

Casa “La Blanquita”, se construye como un gesto de continuidad entre lo que fue y lo que puede ser.

Una pieza blanca que se posa sobre la lomada, se apropia de lo existente, el verde del entorno y el horizonte del golf. Un recorrido que se abre al paisaje, una arquitectura que no impone, sino que acompaña. Esta vivienda no solo responde a un programa funcional, sino que propone una experiencia: la de habitar el paisaje, de reencontrarse con lo esencial, de disfrutar cada rincón como parte de un todo.

Casa “La Blanquita” es una invitación a vivir el tiempo libre con calidad, calma y belleza.

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